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Microsoft en el Parc Bit de Mallorca

Hacía más de dos años que no publicábamos en estas páginas algunas de los artículos de mi amigo Benjamí Villoslada en relación al software libre.

En esta ocasión Benjamí se hace eco del previsible acuerdo entre Microsoft y el Govern Balear , que tendría su sede en el Parc Bit (Parc Balear d'Innovació Tecnològica) y nos vuelve a impresionar con esta brillante reflexión acerca de la evolución del software de gestión empresarial, especialmente para la industria turística, que me he permitido traducir del original catalán .

¡Disfrutadlo!

Microsoft en el Parc Bit de Mallorca

Por Benjamí Villoslada

¿Dónde está el Lotus 1-2-3? ¿Y el WordPerfect? ¿O el Netscape?  En el mismo lugar donde pronto estará el software de gestión empresarial desarrollado por la mayoría de empresas de las Islas Baleares.  Los programas mencionados murieron ahogados por el Microsoft Office y el Internet Explorer; el LoQueSea-Gestion de turno caerá estrangulado por programas de tipo ERP como el Navision y sus extensiones.

El monopolio que ya tenemos: el sistema operativo y el paquete ofimático

Primero Microsoft monopolizó el mercado de los sistemas operativos.  A continuación nos dijo que funcionaría más rápido, en nuestra computadora, un paquete ofimático del mismo fabricante del sistema operativo.  Y así era.  Nos dejamos convencer y la diversidad bítica se fue a tomar viento.  Después de un par de juicios ante los tribunales USAnos supimos que habían hecho trampas para que otros paquetes ofimáticos y navegadores no funcionasen tan suaves.  Pero ya era demasiado tarde para recuperarlos.  La respuesta fue el software libre, pero tampoco lo tendría tan fácil.  Un 90% del mundo es cliente de Microsoft.  Estamos ante una situación excepcional, un nivel de fidelidad que hasta ahora no habían conseguido ni las religiones amenazando con el tormento eterno.

Hoy podemos hablar de otro paquete ofimático (el OpenOffice.org) y de otro navegador (el Firefox) porque los propietarios nos regalaron el código.  Total, si lo iban a tirar porque nadie lo quería. Los nuevos propietarios, la comunidad del software libre, han tenido un trabajo enorme para sacarlos a flote.  Ni regalándolos había manera de arañar un poco de mercado al Microsoft Office y al Internet Explorer.  Sin ir demasiado lejos, en noviembre de 2006 el Govern de las Islas Baleares prefirió enviar 2,5 millones de Euros a Redmond, a cambio de licencias del Microsoft Office, antes que invertir esos 2,5 millones en formadores e informáticos de las Islas Baleares especializados en el OpenOffice.org.

Microsoft ha conseguido monopolizar el sistema operativo, el paquete ofimático y el navegador.  Y ahora le toca al software de gestión.  De eso es de lo que trata este apunte.

El software de gestión, ¿siguiente monopolio de las megacorps?

Los rivales de Microsoft en navegadores, paquetes ofimáticos y sistemas operativos eran empresas globales.  Tampoco demasiadas: IBM, Digital, WordPerfect, Borland, Apple, Sun, Oracle, Digital Research, Lotus, Netscape, Corel, Adobe o Macromedia.  Pero en el software de gestión la cuestión tiene un giro esencial, porque es necesario hacer la competencia a empresas locales.  La estrategia es diferente, es preciso estar cerca de los clientes.  Es exactamente lo que Microsoft ha hecho los últimos años.  No hace demasiado que abrieron un centro en Lleida (N. del T.: Y otro en Manresa ):

El centro, que cuenta con una inversión de un millón de euros, estará destinado al desarrollo de soluciones verticales de gestión adaptadas a las necesidades de distintos tipos de industria (Agroalimentarias, Transporte, Administración Local…). IFR Software Factory Microsoft Dynamics generará un volumen de negocio de 5 a 6 millones de euros anuales, dando servicio en desarrollo de software a todo el territorio del Estado y empezando a hacer realidad las posibilidades que brinda el mercado europeo.

Web de Microsoft, destacado mío.

Ahora le toca a las Islas Baleares.  ¿Y que harán ahí?  Software de gestión para las empresas del ramo turístico.  Basta con buscar Mallorca en su web para encontar el Navisión por doquier.  O leer como los medios locales explican la llegada de Microsoft a Mallorca. En el mismo dBalears.cat:

El centro de innovación estará destinado a mejorar la gestión de las empresas mediante las herramientas informáticas que ofrece Microsoft.  Además, pretenden ayudar a "internacionalizar" la tarea de las empresas relacionadas con el turismo.

Lo pintan como innovación, pero en realidad se trata de cambiar de manos una «innovación» que ya hacían las empresas locales.  También es una buena estrategia para conseguir un nuevo mercado, el de la gestión empresarial, mientras intentan detener la expansión del software libre en empresas y hogares.

El reto de la supervivencia de las empresas locales

Los desarrolladores baleares de software de gestión lo tienen crudo.  Basta con que miren como les fue a las empresas globales que Microsoft ha desplazado.  Posiblemente deberán hacer lo mismo que aquellas hicieron en su momento: abandonar los productos propios o regalarlos, haciéndolos libres, como hicieron en Sun con el OpenOffice.org o Netscape con el Navigator.  Incluso así no será fácil mantener un lugar en el mercado, como tampoco lo ha sido para el Firefox ni para el OpenOffice.org.

Siempre podrán vender licencias de Navision y hacer adaptaciones.  O convertirse en representantes de la competencia del Navision.  Significará dejar el software de gestión en manos de cuatro megacorporaciones.  Posiblemente con el tiempo se fusionarán y serán dos en vez de cuatro, incluso aunque el mercado de los ERP para empresas es bastante complejo. Pero ya veremos para el caso de los especializados en turismo, porque en informática parece que la tendencia es que dos empresas haciendo el mismo producto son multitud.  En el mercado de los paquetes ofimáticos y sistemas operativos ha costado mucho que hubiese dos programas populares. Tan sólo se ha conseguido -y no demasiado- con software libre.  Bien, tres en el de sistemas operativos si contamos con el MacOS, cosa que no quería hacer porque  para conseguir licencias han de hacer una cosa muy excepcional: fabricar hardware con mucho glamour.  No es lo que haremos en las Islas, no cuenta.

También podemos recordar otra capa de esta cebolla de la concentración del software empresarial.  Multinacionales compraron los clientes, que no el software, de empresas bastante conocidas como el Centro de Cálculo de Sabadell y Logic Control -un nombre que siempre me pareció inquietante.  Estos compradores ofrecen ERP que son competencia directa del Navision.  Quizás no les quedará más remedio que concentrarse para ser el segundo proveedor.  O convertirse en una Lotus Development Corporation Bis.

Las empresas locales pasaran de ser chefs de prestigio, con paladar, cocina y carta propia, a repartidores de kits de personalización de un McDonalds cualquiera: sobrecitos de catchup y mostaza.  Los rojos son de catchup, los amarillos de mostaza. No hará falta saber mucho más para trabajar ahí.  Aburridos, quizás algunos dejen la cosa de la cocina.  De hecho en Microsoft no les necesitan; hay millones de aficionados a la comida rápida que saben distinguir entre catchup y mostaza. Incluso que la cebolla se llama onion cuando va junto a una hamburguesa; toda una muestra del dominio que tienen de la cocina que se lleva.  Ésta que se promocionará en el Parc Bit.

El soporte del Govern a Microsoft

Estaría bien que el Govern tan sólo diese soporte al software basándose en cuestiones sociales y no técnicas.  Si lo hiciesen, tan sólo podrían apoyar al software libre, porque el privativo es antisocial.  Queda suficientemente explicado en el ensayo «Por qué el Software debería ser libre». Dicho brevemente, en caso de que apareciese una máquina de hacer copias de pan con coste aproximado a cero, no nos imaginamos a ningún gobierno respaldando a los panaderos empeñados en que el invento desaparezca.  Pero con el software pasa.  El bit social está muy verde aún.  Y no es que no sea una materia prima suficientemente importante y estratégica.  Qué le vamos a hacer.

El Govern está a nuestro servicio.  Siguiendo con la metáfora gastronómica, desde las instituciones públicas se hacen campañas de soporte a los productos locales en el ramo de la alimentación.  Es porque los payeses tienen las ideas muy claras.  No ocurre igual en informática.  La mayoría de empresarios locales defienden el modelo de negocio del software privativo.  Piensan que así protegen sus productos con licencia privativa: sólo ellos pueden copiarlo, modificarlo, estudiarlo y hacer negocio con él.  Es un modelo que a largo plazo favorece a las megacorporaciones de software, porque las empresas locales nunca podrán seguir el ritmo de las grandes empresas con muchos millones de presupuesto y miles de programadores picando código.  Es el caso del Navision y otros ERP para gestión de empresas turísticas: ningún desarrollador balear puede efectuar -y mantener vigente- una oferta equiparable mientras da servicio a los clientes finales.  Parece bastante claro que deberán olvidarse de los programas propios.  No es ninguna predicción hecha a la ligera.  Es exactamente lo que ha pasado hasta ahora con el resto del software; los sistemas operativos, navegadores y ofimática.  Ahora les toca a los programas de gestión empresarial.  Ningún pequeño desarrollador local ha sido capaz de hacer sobrevivir su producto privativo; y tampoco ocurrirá ahora. Los únicos supervivientes tan sólo han sido sustitutos libres, y ha costado mucho mantenerlos con vida.

No hay más caminos posibles que ofrecer una cosa que Microsoft no tiene ni quiere en su catálogo: libertad para los usuarios.  Hay suficiente mercado para productos libres aunque aún no sean tan perfectos técnicamente como los privativos.  Porque miles de usuarios pusimos la libertad por delante de las especificaciones técnicas y la comodidad, es por lo que hoy disfrutamos del GNU/Linux, el Mozilla o el OpenOffice.org.  En este momento el software libre también es cómodo y bastante potente.  Ha provocado bastante nerviosismo en Microsoft.  La industria local no debería olvidar que hay clientes inquietos que compraran ERP turístico libre aunque no esté tan completo como el privativo.  Algunos no quieren trabajar dentro de ninguna jaula, aunque sea de oro; debemos encontrarlos.

No ser decididos con el software libre tan sólo supone un empobrecimiento de la industria local.  Es una cosa que en el Govern posiblemente no querrían, pero los empresarios locales sí.  Han defendido el modelo privativo mientras se oponían al software libre con contundencia: «mi programa es mi tesoro / no puedo dejar que nadie más tenga acceso / sería mi ruina / la gente del software libre nos quiere hundir». Se han opuesto a la única corriente que competía frente a las megacorporaciones del software, y éstos se los comerán con patatas fritas.  Y catchup.  O mostaza.

No hace mucho que el Govern empujó un par de iniciativas para respaldar al software libre y era previsible: ahora había que compensar la cosa con el software privativo, o quizás un buen número de empresarios locales fruncirían el ceño y les acusarían de parciales.  Todo ello me recuerda la época de la transición democrática, cuando no había debate ni comisión que no tuviese, en su mesa, algún representante del viejo régimen.  ¿Qué podían aportar de positivo?  Nada, pero no invitarles comportaba las quejas de una buena parte de la sociedad y, repito, el Govern está a nuestro servicio.

La distancia local con el software libre está clara.  Todas las iniciativas gubernamentales decididas para reforzar el software libre han consistido en la liberación de código de la administración.  Esto se ha podido decidir porque tienen todo el control de este software.  Las menos decididas han consistido en sustituir algunos, no demasiados, Microsoft Office por OpenOffice.org.  No han podido ser tan contundentes porque ya no tienen todo el control: cientos de usuarios y docenas de técnicos informáticos no están de acuerdo.  No han podido respaldar la liberación de ningún código de ninguna empresa local porque nadie lo ha hecho.  Releed esta última frase.  Sí, ninguna empresa local ha liberado unos programas que a medio plazo lanzará al cubo de la basura.

Hacer libre un programa no es algo mágico que automáticamente comporte mejoras al por mayor y contratos de trabajo.  Es necesario crear una comunidad y hacer que el código sea comestible para que profesionales de todas partes se pongan a la labor.  Darle una infraestructura de fondo que inspire confianza.  Hacerlo popular.  El Govern respaldaría una iniciativa así.  Estoy seguro, porque es exactamente lo que acaba de hacer con Microsoft.  Pero no hay demanda y, repito, los políticos hacen aquello que demandamos -bien, esta vez sí.

Al contemplar el sector del bit balear a menudo debo decir lo mismo que el niño protagonista de la película Sexto sentido: «en ocasiones veo muertos». Veo mucho codigo enterrado enDVDado en vete a saber qué cementerio estante de almacén balear.

 


Si has llegado hasta aquí, posiblemente también te gustará leer este otro par de artículos de Benjamí Villoslada: El software libre es para las personas y El software privativo no es para las personas .

 

 

 

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